El rostro del despojo Wixárika a la cabeza del CMN


2019-02-21  | 
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“Ni modo, ganó el perico”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a Emilio Azcárraga Jean, antes de iniciar la ceremonia del nombramiento para que Antonio del Valle Perochena tomara protesta como el nuevo presidente del Consejo Mexicano de Negocios (CMN). “Es que queríamos quedar bien con usted”, respondió el magnate de las telecomunicaciones1.

Mientras los más ricos de México “bromeaban” con los más poderosos, en el bajío, al sur de Jalisco, un grupo minoritario se percataba (o estaba por hacerlo) de su inminente destino.

Las minas de hierro en territorio indígena se fortalecían. El conflicto de aquellas tierras, de jurisprudencia interestatal, que lleva más de 20 años sin ser resuelto, se convertía en la nueva representación y cara de la denominada: “Cúpula de cúpulas (El CMN)”.

Antonio del Valle (o por lo menos su empresa, Ternium México S.A de C.V), es ampliamente conocido en las inmediaciones de las faldas de la Sierra de Manantlán, a las espaldas del Llano Grande. Su empresa les robó la tranquilidad y le trajo grandes deudas a la comunidad2.

Y es que los contratos de las compañías que del Valle Perochena heredó y sus concesiones con el Gobierno Federal, van más allá de las adjudicaciones directas y los negocios transexenales. Los más de 30 millones de pesos (mdp) que han acumulado durante los últimos seis años en contrataciones con el Gobierno Federal, no son nada frente al despojo de una comunidad completa.

Terminium México, S.A. de C.V es el consorcio que logró, pese un intento por la comunidad ejidal de la región de conservar el área como Zona Natural Protegida, desplazar a los Wixárika de sus tierras tras una autorización federal para continuar las exploraciones para el desarrollo de la mina Peña Colorada, en septiembre de 20173.

Esa zona esconde, entre pequeños senderos de terracería, cuatro puntos estratégicos donde la empresa Ternium México, S.A. de C.V. ha explotado hierro durante dos generaciones. El complejo minero de la Peña Colorada esta conformado por tres bases explotadoras de minerales muy cercanas al poblado de Minatitlán, otra más a mitad de la carretera que conecta con la ciudad de Manzanillo y la sede del consorcio que se ubica en Av. del Trabajo 1000, colonia Tapeixtles, en Colima.

Al norte, la minera de Antonio del Valle, colinda con la Reserva de la Biósfera Sierra de Manantlán, tierra de las comunidades indígenas Wixárikas con quienes mantienen el enfrentamiento por despojo4. Pero no son los únicos que desprecian la industria minera de la región. Peña Colorada en 2011 condicionó el pago de 4 mdp a los ejidatarios de Ayotitlán, Jalisco, por la autorización para explotar otras 800 hectáreas de terreno, según las denuncias presentadas por el coordinador de la Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas (UACI) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), César Díaz.

El académico señaló que esta empresa busca que la comunidad les rente dicho terreno con la finalidad de aprovechar los recursos de este ejido, que tiene una capacidad de aprovechamiento de 200 mil toneladas de hierro. Acusó también a la minera de bloquear ante el Tribunal Agrario la creación legal de una comisión negociadora, conformada por cinco ejidatarios afines a ellos y por cinco miembros del consejo de mayores de la comunidad, que defienden los recursos naturales, la cultura y los usos y costumbres de los pueblos autóctonos.

Finalmente el especialista señaló que la empresa sólo ha pagado seis de los 10 millones comprometidos y ahora pretende negociar su pago a la renta de 800 hectáreas más que no estaban incluidas en el acuerdo5.

El consorcio Peña Colorada pertenece a las empresas ArcelorMittal y a Ternium, con una participación del 50% cada una. El consorcio explora y explota yacimientos ferrosos para producir pellets de mineral de hierro y concentrado de magnetita en tierras precolombinas.

Las empresas, la familia y… ¿las explosiones?

Armando Del Valle Perochena es el hijo mayor de seis hermanos, los más conocidos por ser socios compartidos con las empresa que el padre constituyó son: María Blanca, Juan Pablo y Francisco Javier. El padre, Armando del Valle Ruiz, es según el catálogo de Forbes, el séptimo hombre más rico de México.

El poder de esta familia proviene de las alianzas logradas con el magnate Carlos Slim Helú, Antonio del Valle Ruiz logró constituir con el también dueño de América Móvil, la empresa Elementia, por lo que a nadie extrañó que el primogénito de la familia, Antonio Del Valle hijo, tuviera los inicios de su carrera como hombre de negocios en la empresa productiva del Estado, privatizada en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

El entonces joven, ya había cursado la licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad Anáhuac. Posteriormente tomaría un posgrado en Alta Dirección en la Escuela de Negocios Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) y uno más en Literatura por parte de la Universidad Iberoamericana.

Aunque la mayoría de sus hermanos se encuentran todavía activos en las empresas que les heredó su padre, el actual cabeza de familia y recién elegido presidente del CMN, se destacó rápidamente entre sus consanguíneos al avanzar de los negocios familiares a las firmas multinacionales.

Entre sus antecedentes resalta como copropietario de la firma MBG Investors I, LP, de la que no se posee registro más allá de que está basada en Toronto y lleva 12 meses sin realizar transacciones; director ejecutivo de BXM Holdings, Inc., del sector bancario, radicada en Ilinois; y Byline Bancorp, Inc., también una institución bancaria. Desde junio de 2013, se ha desempeñado como vicepresidente y director general de Banco Ve Por Más, S.A.

Además, trabajó como director de la Bolsa Mexicana de Valores, S.A.B de C.V. y en la empresa de su padre Elementia, S.A.B. de C.V. desde el año 2000 en el mismo puesto; también ocupó ese cargo dentro de Grupo Industrial Camesa y Mexichem, S.A.B. de C.V.; y junto a gran parte de su familia, es también dueño de Pochteca, S.A de C.V.6

El hijo siempre a la cabeza de los millonarios negocios, aprendió del padre y en septiembre de 2013, durante su gestión como director en Mexichem se asoció con la recién nombrada Empresa Productiva del Estado, Petróleos de México (PEMEX). El objetivo de dicha alianza era el de integrar la cadena de valor sal-cloro-sosa-etileno-monocloruro de vinilo mediante un sociedad, en la cual Pemex, participó a través de su empresa filial PPQ Cadena Productiva SL.

Pero ese fue el gran fracaso de Del Valle hijo. Tras un terrible accidente en la planta Colorados III donde perdieron la vida 32 personas, se originó el rompimiento del trato original con la cadena productiva y el Consejo de Administración de Petreoquímica Mexicana de Vinilo (PMV) decidió que no iba a reconstruir la planta ubicada dentro del Complejo Petroquímico Pajaritos, en Veracruz.

 

 

A dos años de la explosión en el complejo Pajaritos (20 de abril de 2016), donde 32 personas perdieron la vida y 130 más resultaron heridos, la empresa Mexichem fue absuelta de toda responsabilidad.

Los engranes de los Del Valle, siempre al servicio del Gobierno

Los negocios con los que la familia Del Valle ha mantenido interacción de prebendas con el gobierno son principalmente: Pochteca, S.A de C.V., que ha ganado múltiples contratos por adjudicación directa por la venta de papelería; y Banco Ve Por Más, S.A, una aseguradora con la que tienen poco tiempo concursando por contratos.

Pochteca logró adjudicaciones en 99 ocasiones por la suma de 12,628,117 pesos en tan sólo seis años, únicamente 13 de ellos fueron por concurso y el resto les fueron adjudicados directamente. Es además la empresa que más participación de familiares tiene. Entre los consejeros de la firma, existe el siguiente parentesco: el consejero propietario Francisco Javier del Valle Perochena, es hermano de los consejeros suplentes Antonio del Valle Perochena y Juan Pablo del Valle Perochena y es, además, cuñado del propietario Armando Santacruz González, del cual su hermano, Federico Santacruz González, es el consejero suplente.

Al cierre de 2016 los principales accionistas de Pochteca mantenían una tenencia del 66.94% de las acciones, y el grupo de control de la compañía lo componían principalmente las familias Del Valle-Perochena y Santacruz-González.

Entre sus subsidiarias se encuentran las firmas: Adydsa Monterrey, S.A. de C.V.; Asesoría en Lubricantes Pochteca, S.A. de C.V.; Conjunto Lar de México, S.A. de C.V.; Alcoholes Desnaturalizados Y Diluentes, S.A. de C.V.; Servicios Administrativos Argostal, S.A. de C.V. y Pochteca Servicios Administrativos, S.A. de C.V..

Por su parte, Ve Por Más, S.A. forma parte de la primer experiencia de negocio familiar por incursionar en el sector bancario y las contrataciones públicas. Con apenas 17 contratos, esta otra firma logró recaudar 21,582,165 pesos en contratos con el Gobierno Mexicano. Casi el doble que con la primera.

Grupo Financiero Ve por Más, es una empresa que se especializa en la venta de seguros y el sector bancario en la que resaltan sus accionistas: Jaime Ruiz Sacristán, tío de Antonio del Valle, es el presidente de la junta del consejo y también compartió administración en la Bolsa Mexicana de Valores; mientras que, Antonio del Valle Ruiz (padre), aparece como presidente vitalicio y honorario del consejo de directores; y los hermanos Antonio, María Blanca y Francisco Javier, son propietarios directores.

Las subsidiarias de esta empresa son: Banco Ve por Más, S.A. Institución de Banca Múltiple; Casa de Bolsa Ve por Más, S.A. de C.V; Casa De Bolsa Arka, S.A. de C.V. y Casa de Bolsa Ve por Más, S.A. de C.V., Research Division. Todas ellas pertenecientes al Grupo Financiero Ve por Más. Los contratos obtenidos por PODER, y de los que se posee registro, fueron emitidos durante las administraciones de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón Hinojosa. La transición entre PAN y PRI no fue un obstáculo para seguir enriqueciendo a la familia.

Consejo ¿Renovado?

La sucesión en continua disputa. Uno de los problemas que subyacen “en el mundo de los grandes negocios familiares”, y que surgió durante 2013, era precisamente el de generar nuevos cuadros de megaempresarios jóvenes que pudieran liderar los consorcios de los millonarios más poderosos de México. Los que integraban el Consejo Mexicano de Negocios.

En esa situación se encontraban la familia más rica de México según la lista de Forbes, los Slim Helú, cuyo líder Carlos Slim ya no preside los consejos de sus compañías sino que lo hacen sus hijos. También está Bimbo, una de las productoras de pan más grandes del país y en la que no está del todo claro el papel que juegan los hermanos que le dieron escala al negocio, Roberto y Lorenzo Servitje Sendra. Ambas ellas integrantes del CMN7.

 

 

Con esa consigna, los recién registrados 60 miembros del CMN, han pasado la batuta a los más jóvenes quienes duran en su dirección menos tiempo que sus antecesores.

Alejandro Ramírez (quien ahora deja el cargo al joven Del Valle), fue el primero en experimentar este proceso, y rompió lo que parecía la regla no escrita de: “La asociación ha sido presidida por hombres mayores de 50 años como Antonio del Valle Ruiz de 76 años, Valentín Díez Morodo de 75 años o Claudio Xavier González Laporte de 81 años”8.

Con apenas 45 años, el director general de Cinépolis había sido asignado presidente del CMN, para el periodo 2015-16. Sin embargo, el empresario logró cumplir la designación con creces dejando su cargo hasta el 2019. Este suceso ocurre -coincidentemente-, luego de un escándalo donde, bajo su coordinación, un conjunto de empresarios del CMN se enfrentaron con el presidente de la República de reciente elección, Andrés Manuel López Obrador9.

La familia Del Valle no es nueva dirigiendo el Consejo Mexicano de Negocios. Anteriormente Antonio Del Valle Ruiz (el padre) fue también presidente durante el periodo cuando aún eran nombrados como el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN). Con este nuevo nombramiento, no sólo mantienen el proyecto de renovación al que tanto aspiraban, sino que dejan al mando a alguien con fuertes relaciones con los anteriores presidentes.

Al final de la ceremonia donde Antonio Del Valle tomó protesta, el presidente López Obrador comentó: “Al margen de la ley nada y por encima de la ley, nadie”. Y continuó: “Todos a portarnos bien”. Su gabinete y los empresarios aplaudieron10.


Historia de Ricardo Balderas, editada por Eduard Martín-Borregón

 

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