Las 10 respuestas de transparencia más absurdas en 2018


2018-12-19  | 
|  Compartir en:

Una de las herramientas más importantes para las investigaciones que hacemos desde PODER son las solicitudes de acceso a la información pública. Por eso, como última nota del año, en lugar de un reportaje de investigación, presentamos las diez perlas preciosas del agravio gubernamental que recibimos este 2018 como respuestas a estas solicitudes.

1. Coyoacán y su ‘Oblígame, prro’

La Delegación Coyoacán se puso gorrito rojo y cerró los puños. Su unidad de transparencia se lleva la corona del 2018 al sujeto obligado más irresponsable, y sus funcionarios, el de los más carentes de educación cuando usan un teléfono. Y por supuesto, se salieron con la suya.

La unidad de transparencia de la ahora Alcaldía, incumplió en dos ocasiones solicitudes de información, ya sea pasando el tiempo de prórroga o directamente no contestando. Además, decimos que se sale con la suya porque para el sistema tecnológico de la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT), es suficiente con que el sujeto obligado llene la casilla de respuesta, aunque en realidad no sea la información solicitada.

Esto obtuvimos como respuesta de la Delegación Coyoacán: “En cuanto la Dirección de Servicios Urbanos haga llegar la atención a su solicitud se estará en posibilidades de proporcionarla”. Así, sin fecha estimada ni más comunicación. Y el sistema la tomó por buena. Encima, algunos Recursos de Revisión contra los sujetos obligados de la Ciudad de México, llevaron meses porque tuvieron que ser atraídos por el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) ya que InfoDF no tiene consejeros suficientes para resolver.

Aunque el INAI resolvió a favor de PODER para que la Delegación hiciera nuevas búsquedas o entregara más información, el sujeto obligado no cumplió. Cuando el INAI dio vistas en diferentes ocasiones a la Delegación Coyoacán sobre su incumplimiento, tampoco hubo respuesta.

2. “Para k kieres saber eso jaja salu2”

Pedir información y que te digan que no, es una cosa, pero que te digan que sí, agreguen un correo, marquen un folio, determinen una respuesta oficial y digan que está en adjunto, pero no adjunten nada… es la muestra más clara de la desvalorización del solicitante. Eso hizo la Comisión Federal para la Protección de Riesgos contra la Salud (Cofepris) ante una petición de PODER.

Cuando intentamos llamar a la Unidad de Transparencia fue casi imposible que contestaran, pero después de muchos intentos, dijeron que no podían enviar los archivos por email, ni subirlos a la plataforma y sólo a través de un Recurso de Revisión contestarían. Los periodistas somos ese individuo que buscando la luz en el portal de yahoo respuestas, se quedó confundido y desahuciado. En este caso, Cofepris es nuestro: “Para k kieres saber eso jaja salu2”.

3. La incompetencia como rescate

Digamos que después de un terremoto, como investigadores necesitamos tener información sobre la infraestructura educativa nacional. Digamos también que ni los sujetos obligados dedicados a la educación en este país saben quién tiene esa información. Así, la Secretaría de Educación Pública (SEP) se ganó la tercer joya.

La SEP y el Instituto Nacional de la Infraestructura Educativa (INIFED), ante la misma solicitud de información, se declararon “incompetentes” y dirigieron a la solicitante a otra dependencia. La SEP dijo que probablemente el responsable de la información era INIFED e INIFED dijo que era la SEP.

Eso sí, algo hizo bien la SEP, al referirnos a la Autoridad Educativa Federal de la Ciudad de México.

4. Unidad de transparencia fantasma

Si intentaron usar la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) para meter una solicitud a la Unidad del Estado de México durante los últimos tres meses, saben que el rehilete de la PNT no es lo único que va lento.

La PNT fue diseñada para que los solicitantes de información puedan concentrar en un mismo sitio sus solicitudes a nivel federal y estatal; sin embargo, varias fallas, como el hecho de que es imposible preguntar algo al Estado de México, casi como si no existiera su Unidad de Transparencia, empañan la utilidad de la plataforma.

5. Karam, we feel your pain con Odebrecht

#YaMeCansé… de esperar a la Procuraduría General de la República (PGR). Como Murillo Karam, estamos cansados de pedir infinidad de veces que nos entreguen versiones públicas de las investigaciones relacionadas con el caso más escandaloso de corrupción en los últimos años. La empresa Odebrecht quedó protegida por la dependencia que lideró Karam, que argumentó confidencialidad bajo un complejo articulado y un amparo promovido desde la propia PGR. Sálvese quien pueda.

“Es necesario destacar que la presente clasificación de información fue sometida a consideración del Comité de transparencia de esta institución (PGR), la cual determinó conservarla por cinco años”.

A nosotros ya nos cansó el proteccionismo del Estado a las empresas acusadas de corrupción en todo el mundo.

6. El misterioso caso de las ligas que no existen

El que no debe ser nombrado (pero sí lo vamos a nombrar para informar, Enrique Peña Nieto) abrió el mercado de los hidrocarburos en el país, y con ello, muchos negocios con el vecino del norte.

Uno de los temas que más tiempo investigamos fue el proceso de una demanda que presentó el gobierno mexicano en contra de la empresa British Petroelum por el derrame de petróleo en el Golfo de México en 2010.

México Mágico, a través de otros institutos e investigadores, mandó a hacer estudios para encontrar si el petróleo había llegado a las costas y mares del país. Cuando intentamos pedir esos estudios, y después de un largo proceso para que los hicieran públicos, el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) liberó un micrositio con las ligas a los estudios.

Pero, ¡oh, sorpresa!, algunos links no servían, así es, nos llevaban a una página de error. Otros, decían que seguían en realización, cuando la realidad es que todos los estudios habían sido completados en años anteriores.

Después de un Recurso de Revisión, el INECC terminó arreglando los enlaces y las fechas.

7. Cuestiones técnicas como excusa

Pedir información pública a la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales (AFDZEE) cuando pasó a ser un sujeto obligado de transparencia, era más un acto de buena fe, aún cuando sabemos que es una exigencia legal.

Los encargados de la unidad ignoraron el hecho de que el solicitante de información no está obligado a manejar términos técnicos, faltaron a su obligación de hacer una interpretación amplia, y se dieron el lujo de negar la información por usar “área de influencia” en vez de polígono para preguntar cuáles serían las empresas que operarían en las ZEE.

8. No responden lo preguntado

Una solicitud de información puede tardar años en resolverse si hay un Recurso de Revisión o un Amparo de por medio. Tal es el caso de la solicitud presentada por PODER en 2017 ante la Secretaría de Economía (SE), para obtener una copia de la Evaluación de Impacto Social realizada por la empresa canadiense Almaden Minerals LTD para su proyecto minero Ixtaca, en el municipio de Ixtacamaxtitlán en Puebla.

En cinco párrafos, la SE intentó explicar que la empresa es responsable de hacer cumplir los ordenamientos de la Ley Minera, que es necesaria una declaratoria de libertad de terreno, y que si la zona está ocupada por un pueblo o comunidad indígena, éste tiene preferencia para adquirir la concesión. Todo muy bien, pero terminó con un “En consecuencia, se cuenta con “0” (cero) registros”.

Así es, ni una palabra exacta sobre la evaluación que PODER pidió.

El caso fue llevado a Recurso de Revisión, en el que se han presentado pruebas y alegatos, pero ya pasó un año y la evaluación solicitada no ha sido publicada.

9. Como cuando no saben qué pasó con los CD’s

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) pareció perdida para responder una de nuestras solicitudes, a la que primero respondió vía la plataforma que debíamos pagar 8 CD’s para que nos grabaran los documentos. Pagamos y hablamos a los tres días para saber cómo iba nuestra solicitud. La sorpresa fue que nadie sabía el estado de los CD’s, además dijeron que no tenían ni el comprobante de pago, cuando éste ya aparecía en la plataforma digital.

Pasaron diez días después del pago de los discos, plazo en el que las dependencias están obligadas a tener lista la información, y seguían sin localizar con exactitud los discos, sólo sabían que estaban en algún lugar entre Sonora y la Ciudad de México. Dos días después aseguraron que los CD’s ya estaban en camino a nuestra dirección, por cierto, servicio por el cual no pagamos.

Aunque la ley de transparencia mexicana parecería perfecta para preservar la privacidad, dado que no obliga a los solicitantes a usar ni su nombre ni su dirección real, lo cierto es que su aplicación muchas veces choca con la burocracia de algunas instituciones. Los CD’s llegaron a la oficina de correos y tuvimos que ir por ellos, pero debido a que usamos una cuenta de PODER, para que nos los dieran casi faltó que nos pidieran el acta de matrimonio de nuestro fundador. Sí, tuvimos que presentar carta poder y hasta acta constitutiva de la organización… Todo sea por obtener la información.

10. El ministerio de la verdad o “por miedo a que la gente esté informada”

Otra de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las Zonas Económicas Especiales, que respondió que no darían la información porque podría: “Generar resistencia por grupos opositores a las Zonas Económicas”, a una solicitud realizada por PODER.

Tomen nota…La información que no querían que fuera pública son los dictámenes completos de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) de Chiapas, Veracruz, Michoacán, Guerrero, Yucatán y Oaxaca.

Agregó que el daño a inversionistas podría ser importante, pero no tomó en cuenta que esa visión pone el interés privado por encima del interés público, al ser las ZEE y toda la información relativa a las mismas, un proyecto de política pública.

Pero hay esperanza. Gracias a la presión de la sociedad civil, los dictámenes ahora son públicos.

Historia de Claudia Ocaranza y Ricardo Balderas, con información de Isabel Clavijo y Samantha Camacho; editada por Eduard Martín-Borregón.

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *