Cutzamala, el error “heredado”


2018-11-15  | 
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“Te va a llegar el nombre de las empresas, aquí no lo tengo en mi poder para que sepan cuáles son las empresas que están trabajando (en las reparaciones que fracasaron para el sistema Cutzamala), te va a llegar…”, esa fue la respuesta del director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Roberto Ramírez de la Parra, cuando se le cuestionó sobre los responsables del error que dejó a casi 4 millones y medio de habitantes del Valle de México sin agua1.

Y así, desconociendo información tan fundamental como el nombre de los corporativos contratados por la dependencia federal que él dirige, Ramírez de la Parra, aseguró que la falla que afectó el abasto de agua para habitantes de 13 alcaldías del Valle de México, fue a consecuencia del desplazamiento de una pieza nombrada como “K invertida”.

Se trata de las empresas Soluciones Integradas S. de R.L. de C.V. (CISI), en Asociación en Participación con, Consultoría en Obras Estructurales de Tuberías S. de R.L. de C.V (COET)2 quienes durante el sexenio de Enrique Peña Nieto lograron capitalizar más de 760 millones de pesos (mdp) en contratos, todos pagados con dinero de Conagua.

A estos corporativos les adjudicaron las obras del Sistema Cutzamala por un monto de 157,967,559.34 mdp a través de la licitación pública número LO-016B000004-N25-2014 a la que se convocó bajo el parámetro de “por lo menos tres participantes” y que fue emitida en el mes de junio de 2014. En ese entonces, el director de la dependencia era el polémico funcionario David Korenfeld Federman. El silencio de la Parra respecto a las empresas, era explicable.

El dinero a las bolsas

Bajo la nueva dirección, la de Ramírez de la Parra, los sistemas de contrataciones para la dependencia no habían cambiado de fondo, y el gran ejemplo, son los antecedentes y sucesiones de CISI y COET que siguieron licitando luego de que Korenfeld Federman dejara el cargo. Ambas empresas han participado en el mantenimiento del Cutzamala, pero no se ha clarificado si estuvieron relacionadas con la problemática de junio de 2018 que dejó sin agua a tres delegaciones.

En el caso de CISI, se trata de un negocio constituido en marzo del 2010 en el estado de Toluca, por el canadiense Mario Rubén Hasbum, quien declaró ante el fedatario ser hijo de padres hondureños. La dirección fiscal la reportó en la calle Arquímedes #31, Int. 23 letra “A”, en la colonia Polanco de la Ciudad de México (CDMX), y el Registro Federal de Contribuyentes (RFC) fue RUHM-600820. En Compranet aparecen 7 contratos, todos ellos en el sexenio de Enrique Peña Nieto, y en su sitio de Internet (cisinet.com3) la empresa reporta un total de 11 proyectos realizados a la fecha, todos relacionados con Conagua. Es decir, que la empresa carece de proyectos con privados u otras instituciones.

El primero de ellos ocurrió en el 2013 por la cantidad de 118,951,031.31 mdp para la construcción de la Segunda Etapa de la 2ª Línea de Alta Presión de la Planta de Bombeo No. 5 a la Torre de Oscilación No. 5, Sistema Cutzamala, Estado de México; el segundo ocurrió en septiembre del mismo año con un monto de 16,595,412.28 mdp y se emitió para realizar trabajos de rehabilitación de la lumbrera número 3 del Túnel Analco-San José, primera etapa, también del Sistema Cutzamala; en junio del 2014, la empresa recibió otro monto de 159,967,559.34 mdp por la continuación de la construcción de la Tercera Etapa de la 2da. Línea de Alta Presión de la Planta de Bombeo en Cutzamala.

En febrero del 2015 la Conagua entregó 26,535,488.33 mdp a CISI en otro contrato para que se desarrollara el mantenimiento de telemetría, TELECO; un año después, otro cheque de 44,718,049.35 mdp que se le otorgaron para el mantenimiento de la planta potabilizadora Berros; en septiembre de ese mismo año se le entregó 7,999,527.78 mdp para que realizara un Diagnóstico de Acueducto Guadalupe Victoria, Cd. Victoria en Tamaulipas; finalmente, los últimos millones llegaron en febrero del 2017, la Conagua entregó a la empresa más de 33 millones por la reposición e instalación de válvulas de admisión y expulsión de aire en las líneas 1 y 2 del acueducto Cutzamala.

En total, a la empresa CISI se le entregaron más de 400 mdp en licitaciones, la mayoría para atender las necesidades de Cutzamala que abastece gran parte del Valle de México en cual quedó sin abastecimiento de agua por un error cometido por la propia empresa.

La información existente de la otra empresa ganadora, Consultoría en Obras Estructurales de Tuberías, tampoco es basta. Se trata de una empresa mexicano-canadiense constituida en 2011 y con domicilio en la calle Prolongación El Encino No. 460, Colonia Jesús María, C.P. 50960, Villa Victoria Estado de México, sin registro en el Sistema de Registro Público del Comercio (Siger). Al igual que su aliada CISI, los trabajos o proyectos que reporta en su sitio de Internet (coetmexico.com4), pertenecen al sector público y todos son con Conagua.

En total, a COET se le adjudicaron seis licitaciones con características muy similares a las de CISI; en octubre de 2014 Conagua le entregó 16,996,675.56 mdp por rehabilitar acueductos; en febrero del 2015, la misma dependencia entregó 84,999,790.69 mdp a la empresa para rehabilitar tuberías; en octubre de ese mismo año otro cheque por 14,750,755.59 mdp se le entregó a COET para la conservación, mantenimiento, rehabilitación y adecuación de acueductos; en 2016 se le entregó 109,975,173.34 mdp para rehabilitar tuberías en el Sistema Cutzamala; en febrero del 2017 otros 29,729,465.29 mdp se le entregaron para el equipamiento de pozos en los Ramales Teoloyucan; por último 117,927,097.5 mdp fueron erogados también desde Conagua para reforzamiento de tubos, así como supresión de fugas en las líneas 1 y 2 del acueducto del Sistema Cutzamala. La suma total que COET logró recaudar asciende a los más de 359,628,200 mdp en licitaciones.

 

 

El error heredado

Y esas sumas millonarias no se habrían logrado sin la aceptación del verdadero responsable de la contratación que falló a pocas semanas de terminar el periodo priista, Korenfeld Federman. Ese no sería su primer error. El 1 de abril de 2015 se denunció que Korenfeld utilizó un helicóptero oficial de la Conagua para fines personales5, pero ese mismo día, la dependencia oficial emitió un comunicado en donde explicó que presuntamente el uso se debió a un asunto médico6: “Korenfeld había utilizado el helicóptero para trasladarse al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”, pero no era verdad. El gerente de la agencia de viajes Cuveé Escapes en Vail, Colorado, confirmó que el funcionario público y su familia, tenían una reserva para pasar el fin de semana en su resort7.

Finalmente la Secretaría de la Función Pública (SFP) anunció el inicio de un proceso de investigación contra Korenfeld en relación al uso del helicóptero, y después de 12 días, éste presentó su renuncia el 9 de abril de 20158. Tras agotar el procedimiento administrativo de responsabilidad en su contra, la SFP determinó el pago de una multa.

Otra de las polémicas que marcaron la gestión de Korenfeld, fue precisamente la de algunas de las adjudicaciones a empresas con relación directa a él. Un año antes de que dejara el cargo, la Conagua contrató los servicios de la Universidad de Tel Aviv para realizar tres estudios de contaminación de agua. En ese año la institución educativa de Israel le confirió a David Korenfeld Federman el título de doctor honoris causa y el nombramiento de presidente del Consejo Directivo de su Centro Internacional del Agua.

Marco Fernández, investigador de México Evalúa, aseguró que el ex director general de la Comisión Nacional del Agua no respetó los lineamientos de la ley de responsabilidades de los servidores públicos, puesto que no se esperó un año para tener cualquier vínculo con la Universidad de Tel Aviv9.

Así es que dos empresas aliadas en 2014, sin experiencia más allá destos proyectos con el sector y que no logran realizar la instalación para la que se les contratara, han acumulado contratos multimillonarios del erario de Conagua, y cuando fallan, ni las autoridades los reconocen.


Historia de Ricardo Balderas, editada por Eduard Martín-Borregón.

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