Discursos encontrados y beneficios para organización proNAICM


2018-09-26  | 
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Desde un escritorio, la Academia de Ingeniería de México (AIM), solicitó, con una carta dirigida al próximo gobierno electo dirigido por Andrés Manuel López Obrador, que no detenga la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM): “La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco, debe continuar”, sentenció José Francisco Albarrán, presidente de dicha institución para algunos medios de comunicación1. Y continuó: “la opción del proyecto de dos aeropuertos es poco atractiva y de muy alto riesgo para el país”.

En sentido opuesto y desde un presidio en el municipio de Atenco, representantes de varias comunidades de los municipios del mismo Atenco, Temascalapa, Tezoyuca, Tepetlaoxtoc, Otumba, Teotihuacán, San Martín de las Pirámides, Acolman, Texcoco, Ixtapaluca, Chalco y Nopaltepec, relataban públicamente las afectaciones e impactos que ha dejado la edificación del NAICM. Las investigaciones presentadas por el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, califican al NAICM como un “Ecocidio de extraordinarias dimensiones”2. Advierten un daño irreparable.

A pesar de tener una postura favorable para la construcción del aeropuerto, el estudio presentado por la AIM reconoce que el impacto social está aun en proceso de análisis por la complejidad y diversidad de los conflictos y los grupos afectados. Sin embargo, también aseguran que quienes se oponen radicalmente al proyecto, es debido a engaños.

En el primer apartado del documento de 15 páginas del que RindeCuentas posee una copia, se puede leer sobre los pobladores en lucha: “Se sienten afectados y engañados por sus propios líderes y por los especuladores que les compraron sus tierras, a bajo precio, así como por las propias autoridades que adquirieron tierras para el desarrollo del proyecto aeroportuario”.

Al respecto, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México informó al AIM que hasta el día en que fue consultado, nunca se habían reunido con algún grupo contrario a la construcción del NAIM. Es decir, decidieron sin consultar a los pobladores3.

Lo que no se mencionó durante dicho discurso dirigido principalmente a la prensa o en los informes, es que prominentes integrantes de la AIM, se han visto beneficiados con esta mega obra.

La Academia de Ingeniería es contratista para el NAICM. Pese a que se ostenta como una Asociación Civil sin fines de lucro4, recibió por adjudicación directa al menos 6 millones de pesos (mdp) en tres contratos para otorgar al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) y a Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) sus servicios como “testigo en etapas de la licitación pública nacional relativas a la contratación”.

Los contratos para “vigilar”

El pago de esos millones para la Academia de Ingeniería quedaron registrados bajo los contratos: AD-S-DCAGI-SC-016/2014, para atestiguar las etapas de licitación pública nacional; el AD-S-DCAGI-SC-017/2014, para atestiguar la invitación de por lo menos tres personas de otro concurso de licitación; y finalmente el DTC-019/2013 que le solicitaba la realización de estudios ejecutivos, según lo documentó TorreDeControl.org, de PODER.

El contrato DTC-019/2013 se firmó con Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) el 4 de octubre del 2013 y se estipuló que quedaría abierto hasta el 2025 del mismo mes y día. La compra la justificaron como parte de los estudios necesarios para explicar la elaboración del aeropuerto, y el documento que la A.C entregaría llevaría por titulo: “Resolver el problema del transporte aéreo en el centro del país”.

El monto que se le entregó con el primer contrato fue el más oneroso, cinco millones cuarenta mil pesos más el Impuesto al Valor Agregado.

Los otros dos contratos, el AD-S-DCAGI-SC-016/2014 y el AD-S-DCAGI-SC-017/2014, se le otorgaron con el objetivo de fungir como simples observadores de los procesos. Sobre este contrato es de relevancia mencionar que no existía una versión pública y accesible, por lo que este medio de comunicación tuvo que solicitarlo vía transparencia.

Entregados el mismo día, ambos contratos financiados con dinero del Fideicomiso para el Desarrollo del Nuevo Aeropuerto Internacional, lograron nombrar a la Academia de Ingeniería A.C como testigo social.

El documento con terminación 016/2014 se firmó con el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) con la finalidad de que, con cargo a su patrimonio, se realicen los servicios de Testigo social para las etapas de un procedimiento de invitación a por lo menos tres personas a las licitaciones del aeropuerto relacionadas al desarrollo del proyecto ejecutivo de pistas, rodajes y plataformas; todo por el monto de 539 mil pesos.

El último de los contratos, el 017/2014, fue firmado el mismo día y tenía una razón similar. El prestador de servicios se comprometió a fungir también como Testigo Social, pero ésta vez, vigilaría las etapas de licitación de extracción de adames y restitución de terrenos circundantes al NAICM. Un aproximado de 70 procesos por la suma de 455 mil pesos y para el que la A.C envió una carta aclarando que el trabajo requería por lo menos del 50 por ciento del máximo presupuestado para dicho objetivo.

Los otros ganadores

Dos agentes políticos y un abogado manchan la independencia de la labor de Testigo Social de la asociación. Se trata del priista Sergio Alcocer Martínez de Castro, ex funcionario de la cancillería mexicana; el abogado del AIM, Francisco Javier González Cortés; y Javier Jiménez Espriú próximo secretario de comunicaciones y transporte para el gabinete del presidente electo Andrés Manuel López Obrador. Todos altos miembros de AIM.

La A.C beneficiada con dinero público, era dirigida, en el momento de los contratos, por el funcionario de la administración priista de Enrique Peña Nieto, el doctor Sergio Manuel Alcocer Martínez de Castro5. Antes, en 2011 se sumó al equipo del presidente panista Felipe Calderón Hinojosa como Subsecretario de Planeación Energética y Desarrollo Tecnológico de la Secretaría de Energía (SENER). Al término de ese sexenio, de enero de 2013 a julio de 2015 se desempeñó como subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) durante el gobierno de Peña Nieto.

Alcocer Martínez rindió protesta como presidente de la Academia de Ingeniería de México para el periodo 2014-2016 un martes 24 de junio del 20146. Es decir, durante la gestión priista y siendo todavía canciller.

Durante aquella toma de protesta, se comprometió con la A.C que estaba por dirigir, a desarrollar los trabajos de la Academia en torno a “la innovación”, para lo cual propuso: “Contribuir al fortalecimiento de la innovación a través de la mejora en la educación en ingeniería y fortalecer la cooperación internacional para elevar el nivel de la innovación en México”.

No fue hasta julio de 2015 (ya entregados los contratos), que el entonces titular de la SRE, José Antonio Meade Kuribreña, aceptó la renuncia del subsecretario para América del Norte, Alcocer Martínez, también director de la A.C. beneficiada.

Luego de su renuncia, Alcocer Martínez se reincorporó a sus actividades dentro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en donde sus aspiraciones por la Rectoría de la misma universidad7, fueron siempre públicas.

El involucramiento del funcionario con el NAICM continuó. A mediados del 2017, el GACM lo integró como Consejero Independiente, durante la última sesión ordinaria de ese año.

En un comunicado, el GACM, señaló que Alcocer Martínez se estaría sumando a una de las listas de Consejeros calificados como “Independientes” del GACM. Estos consejeros fueron designados en diciembre de 2016 (pero tomaron protesta meses después), con el objetivo de dar el seguimiento a la construcción del NAICM8 y sus engranajes de contrataciones públicas.

Jiménez Espriú con una mano en la AIM y la otra en la SCT

Uno de los predecesores de Alcocer Martínez como presidente del AIM, es nadie menos que Javier Jiménez Esrpiú, nombrado presidente de la A.C. entre 1991 y 19939. Ahora mismo, Jiménez Espriú cuenta con su membresía activa en calidad de miembro honorario. Además, actualmente forma parte del consejo de energía de dicha institución10.

El que será el próximo Secretario de Comunicaciones y Transportes, también tiene largos antecedentes en la función pública y en el ramo de la aeronáutica.

Trabajó como Subsecretario de Comunicaciones y Desarrollo Tecnológico (1982-1988) de la SCT; Subdirector Comercial de Petróleos Mexicanos (1990-1992) y Director General de la Compañía Mexicana de Aviación (1994-1995).

La función del próximo secretario en relación a la elaboración del NAICM ha tomado tientes políticos sin haber siquiera tomado protesta.

Actualmente, hay dos opciones públicas para continuar con los trabajos del aeropuerto: Texcoco o Santa Lucía. Pero la iniciativa privada ya realizó un primer encuentro con el que será el gabinete obradorista para fijar su postura a favor de Texcoco en el que claramente no se consultó a los habitantes de las zonas afectadas. Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), pidió directamente al próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador no suspender el proyecto actual.

 

Durante esa reunión, la CCE se sumó a la postura del AIM argumentó que “A su juicio, Texcoco es la única opción viable” y desestimó la opción de edificar la base en Santa Lucía, municipio de Zumpango, Estado de México11. Sobre esa plática, el ingeniero Espriú dijo: “Seré imparcial”.

Finalmente, es importante mencionar que el abogado que representó a la Asociación Civil AIM durante las tres contrataciones que aquí se reportan, Francisco Javier González Cortés, es un gran conocedor de los procesos de licitación para ganar como Testigo Social.

Durante las pasadas elecciones, el abogado de la Academia de Ingenieros de México ganó a titulo personal un concurso frente al Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) para trabajar también como Testigo Social con el que obtuvo un pago por 40 mil pesos. El negocio de la vigilancia quedó en manos de actores políticos.


Historia de Ricardo Balderas, con información de Félix Farachala y editada por Eduard Martín-Borregón.

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