#DonacionesFalsas: verificación de las aportaciones privadas para el 19S


2017-10-20  | 
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Frida Sofía y el derrumbe del Hospital siglo XXI fueron las dos noticias falsas más difundidas durante los días posteriores al sismo del 19 de septiembre; pero con los primeros trabajos de reconstrucción llegó una nueva ola: los falsos donativos.

En mensajes que saltaban de grupo en grupo se aseguraba que al gobierno le llegaban millones de dólares procedentes de donantes privados. A las autoridades se les exigía rapidez en la ejecución de los recursos; desafortunadamente muchas de estas noticias sobre donaciones resultaron ser falsas o imprecisas. En otros casos el dinero no fue directamente al gobierno, según ha rastreado RindeCuentas.

El oro de Moscú y otros rumores

Según estos mensajes virales, 20 millones de dólares convertían a Rusia en el donante más generoso hasta la fecha. En conversación telefónica con la embajada rusa en México, confirmaron a RindeCuentas que su participación se limitó a varias toneladas de materiales, sin incluir ninguna contribución financiera. La falsa donación estuvo tanto en redes sociales como en medios de comunicación1.

Otras informaciones afirmaron que Cristiano Ronaldo donaba un millón de euros con la ayuda de Chicharito2. El jugador del Real Madrid apoyó con tuits y llamadas a niños del Rebsamen3, pero nunca contactó a su ex compañero Javier Hernández para hacer la donación4.

En algunos casos, la información sobre donaciones no ha sido precisa. El fundador de Google supuestamente aportó un millón de dólares para los damnificados a título personal5. La cantidad real fue de 1.6 millones de dólares, pero los donantes fueron la empresa y los trabajadores6.

Los rumores también contribuyeron a la confusión. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) no donó 4.6 millones de dólares como se anunció en medios, sino que éste es el monto que necesitaba recaudar según sus estimaciones. La organización internacional manifestó a RindeCuentas que hasta ahora llegan a tres millones de dólares aportados por donantes individuales y corporativos.

Otro donativo reporteado de forma errónea por medios como El Economista7 fue el de BBVA Bancomer. Se expresó como 10 millones de dólares pero en realidad el banco aportó 10 millones de pesos o 533,000 dólares.

Elaboración: Alberto Arnaldo.

Elaboración: Alberto Arnaldo.

Destinatarios inciertos

Varias empresas no han querido precisar la cuantía ni el destinatario de sus donaciones. Walmart de México no ha respondido a requerimientos vía email, formulario web y llamadas telefónicas por parte de RindeCuentas para que profundizara en la información.

Los responsables de comunicación de BBVA Bancomer tampoco contestaron a correos electrónicos y llamadas para clarificar si su donación a la Cruz Roja procede enteramente de recursos propios, o si tiene en cuenta las donaciones de particulares y empleados recaudadas por el banco.

En otros casos, como el de Ford, el destinatario de las donaciones no es incierto pero sí es otra rama de la propia empresa. Los 500,000 dólares que donó Ford irán a las tareas de reconstrucción de las Escuelas Ford, una red de más de 200 centros repartidos por todo el país que dependen de la compañía automotriz.

Países donantes

Entre las aportaciones realizadas por países, se destacan con un millón de dólares cada uno Corea del Sur y China. Al gigante asiático, también en zona sísmica, hay que sumarle 100,000 dólares que aportó para la reconstrucción del sismo del siete de septiembre.

Elaboración: Alberto Arnaldo.

Elaboración: Alberto Arnaldo.

Canadá donó desde diferentes organismos un total de 440,000 dólares estadounidenses o 550,000 dólares canadienses.

El cuarto donante por importe fue la Santa Sede con 150,000 dólares, que al igual que Ford, se donó a sí misma. Sus recursos fueron destinados a las diócesis más afectadas, pero no se especificó si serán empleados en reconstruir patrimonio eclesiástico dañado o para ayudar a los damnificados.

Cruz Roja, intermediario opaco

La Cruz Roja Mexicana ha sido el principal receptor de las donaciones de empresas y países a las que les seguimos la pista. No obstante, desde la organización no han respondido a los requerimientos de RindeCuentas para que expliquen el destino y confirmen la procedencia de las aportaciones privadas.

El Servicio de Administración Tributaria determinó que Cruz Roja debe transparentar más: han marcado el 31 de octubre como fecha para que presente un informe sobre destinatarios de las donaciones y nombres de donantes para todos aquellos casos en los que el monto aportado supere 117,229 pesos8.

En los últimos tiempos la Cruz Roja Mexicana se ha visto involucrada en varios escándalos protagonizados por dirigentes regionales. Martha Sesín, delegada estatal en Tlaxcala durante 15 años, hace apenas cinco meses dejó su cargo manchada por irregularidades en la gestión de donativos9.

También en Chiapas se han dado comportamientos poco ejemplares por parte de miembros de la organización: tras el sismo del 7 de septiembre que afectó duramente a la región, se difundieron imágenes de Francisco Alvarado Nazar, delegado y máximo responsable local, relajándose sin playera en las costas de Tonalá10. Sólo habían pasado tres días desde la catástrofe, y mientras él descansaba, miles de voluntarios se esforzaban para salvar vidas y asistir a las personas damnificadas.

La indignación ciudadana es tal que incluso se han creado comunidades digitales desde donde se denuncian las malas prácticas y la corrupción que corroen a Cruz Roja Mexicana11. Aún así, los donativos de las empresas y gobiernos siguen llegando a una organización que no transparenta sus recursos.

La desinformación y la falta de transparencia no debe ser la constante en tiempos de crisis ni durante la etapa de reconstrucción a la que ha entrado México. Después de un mes del sismo el papel de la sociedad civil sigue siendo esencial para vigilar que los recursos efectivamente existan y vayan a quienes los necesitan y no se queden en una noticia falsa que se hace viral.

Historia de Alberto Arnaldo, editada por Eduard Martín-Borregón y Claudia Ocaranza.

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